jueves, 7 de julio de 2011

EL FA DE MALDONADO

Este material que brindamos integralmente en esta nota es apoyado por Cabildo 1813 del diputado Darío Pérez, el Espacio 738 del Intendente Oscar de los Santos y el diputado Pablo Pérez, el Espacio 609, Banderas de Líber, la lista 90 Partido Socialista, la lista 2121 Asamblea Uruguay, la lista 9900 Nuevo Espacio, la lista 77 Vertiente Artiguista, la lista 7373 CAP-L, las listas 1395, 2025, 708, 709, 718, 1764 y 1943. El único sector que no firmó el material fue el Partido Comunista, lista 1001.

Ofrecemos el texto completo que se dio a conocer en el día de hoy.


El 23 de junio de 2011 diversas fuerzas frenteamplistas de Maldonado se reunieron para expresar su preocupación y acuerdo para impulsar junto a todos los frenteamplistas, un proceso positivo, innovador, amplio y ampliamente democrático, abierto, de búsqueda de acuerdos políticos y organizativos que ayuden a poner a esta fuerza en inmejorables condiciones para profundizar el proceso de los cambios democráticos en el país, para una mayor distribución de la riqueza con mayor desarrollo económico, cultural, educativo, de salud, con más trabajo, mejores condiciones de vida para nuestros compatriotas que aún tienen situaciones de vivencia precaria.
El que sigue es su llamado, su propuesta, su esperanza, para encontrar más manos tendidas que quieran construir una nueva y más profunda esperanza para nuestro país y nuestra región, con optimismo, con esfuerzo, voluntad e inteligencia.



I) UNA FUERZA POLITICA

a) SU ROL

El frente amplio tiene, entre otras, la responsabilidad de orientar, apoyar, respaldar y defender el gobierno departamental, como fuerza política mayoritaria del Departamento. A esa labor tiene que dedicar una buena parte de sus esfuerzos: la ejecución del programa respaldado por la población, expresado en un plan de Gobierno y su respectivo presupuesto.

Son tareas propias del gobierno de izquierda, de la forma en que concebimos el gobernar, el diálogo con el conjunto de los partidos políticos, con las organizaciones sociales y su comunicación e intercambio de opiniones e información, rendición de cuentas; el correcto relacionamiento con toda la sociedad.

Debemos asumir el sentido de que somos una fuerza de gobierno, en ejercicio en el sentido más amplio y democrático que nuestra sociedad sea capaz de concebir. No somos oposición ni organismos meramente deliberativos.

Pero la labor política no puede, ni debe agotarse en eso.

Debe simultáneamente continuar elevando la calidad política, de la agenda de temas, de la información que sobre ella se brinda y se recaba, de la participación de la ciudadanía, agregando y enriqueciéndose con nuevas formas de agregación y comunicación existentes en la sociedad.

Es a la izquierda a la que le preocupa, en primer lugar, el desarrollo de esta responsabilidad política en su relación con la sociedad; la competencia por desmerecerla, proviene tanto de otros partidos como del papel que cumplen los principales medios de comunicación; los desafíos que impone el estar a cargo de la gestión de gobierno, requieren el desarrollo desde la fuerza política, de un relato, de un discurso político de mayor calidad sobre sus acciones, identificar con claridad los intereses que se afectan y a quienes pretende beneficiar.

Debemos profundizar el proceso de acumulación política, social y organizativa que permitió alcanzar el Gobierno; no cerrarlo en los que ayer votaron por esta fuerza política –el 49 y pico % de ciudadanos que no votaron por el Frente Amplio, comprende amplios sectores cuyos intereses defiende solo el Frente Amplio--; supone construir herramientas de la fuerza política capaces de procesar estudios relevantes sobre nuestra realidad económica, social y política, investigar y generar documentación. El bloque social y político de los cambios –sostén social del Gobierno-- no es una construcción acabada ni estática en términos de actores participantes, y mas importante aún, no lo es en términos de definiciones comunes sobre el que hacer, el como participar, el como movilizar, y el como comunicar e informar.

Los partidos políticos ya no son y desde hace mucho tiempo, los únicos formadores de opinión pública; tampoco son los únicos que en su representación en los legislativos, la canalizan, orientan y movilizan. Debemos analizar en profundidad el problema de la relación fuerza política y organizaciones sociales, y la sociedad en su conjunto. Son claves en ello, la relación con los medios de comunicación, el desarrollo a través de los nuevos medios y mecanismos en el que participan amplios sectores de nuestra sociedad –estimulados y democratizados entre otros por el emblemático Plan Ceibal--, con otros mecanismos de participación social que la sociedad mantiene y donde la izquierda, como tal, no siempre participa.


b) GOBERNAR

La izquierda no debe perder su propia perspectiva histórica de gobernar para otros intereses, de forma distinta, para el desarrollo sostenido y sustentable, para un crecimiento económico con justicia social, de forma mas democrática, con mayor inclusión, atendiendo el cumplimiento del compromiso asumido ante la ciudadanía, articulando más y mejor las políticas publicas, fortaleciendo la descentralización en lo político y nuevas formas organizativas en lo político que acompañen la propuesta de democracia descentralizadora, alcanzando mejor calidad y tal vez nuevas herramientas de participación ciudadana, alcanzando mayor representación, nuevos sectores sociales que no tienen voz en los temas estratégicos de las políticas publicas y a veces tampoco en los cotidianos. Debemos fortalecer la relación con los intelectuales, afirmar los espacios en los que la academia debe dar un fuerte empuje al desarrollo y la comprensión de las nuevas realidades, dándole un lugar relevante en los distintos procesos.

c) EN LO INTERNO

Educar, formar cuadros, construir masa crítica –de análisis y de organización--, generar capacidades para el relevo y los cambios generacionales. Estudiar, investigar, anticipar, generar propuestas de políticas para una mejor gestión en perspectiva, deben ser parte estratégica de la política de los cambios.

Debemos avanzar en la comprensión del rol de construir acuerdos, de armar agendas compartidas, de anticipación y planificación del accionar político conjunto y de desarrollo de formas de resolución de conflictos (agrupación de gobierno, cuatripartitas, relación Ejecutivo-Bancada, Direcciones Generales, consejales, incluyendo proceso de permanente relación con la población, generando mecanismos de nueva organización existentes incluso en el Estatuto de la Organización Política, como la Formación de Organismos Regionales, que aún no hemos llevado a la práctica).

Debemos generar espacios de intercambio y eventualmente de aproximación organizativa con otros mecanismos de organización que los frenteamplistas se han dado –redes y otras-- en posición de poder permitir que sus fuerzas se dispersen y es necesario transformar nuevamente la capacidad de cuadros políticos con experiencia, militantes, estudiosos y estudiantes, trabajadores, productores en un masa crítica que asuma la definición de propuestas de futuro para el conjunto de la sociedad uruguaya. Sin esquemas, sin ideas preconcebidas ni aferradas a tiempos que mucho cambian y que nosotros mismos contribuimos para que cambien. Volvamos a convocar y entusiasmar a todos los uruguayos honestos, democráticos, ilustrados y trabajadores. Respetemos y vayamos nuevamente al encuentro de las distintas visiones históricas, culturales, filosóficas y hasta afectivas presentes en nuestra sociedad y que de distintas formas coinciden en concebir la necesidad del cambio, del avance y la modernización de nuestra sociedad, inserta en una región y un mundo en proceso de profundas transformaciones.

Tendamos una mano abierta para construir un Uruguay del futuro, productivo, sustentable, cuidadoso del medio ambiente en la transformación, creativo e innovador, que será resultado de la conjunción de distintas ideas de todos los uruguayos trabajadores, pensantes y honestos.

La unidad del Frente Amplio, en esos términos concebida, es la herramienta fundamental, para proyectar la unidad de sus hombres, de su arte y su cultura, de sus corazones, que un país necesita para ser pujante, habitable y gratificante. El Frente Amplio y su unidad son el paraguas que necesita nuestro país para insertarse en los cambios que se producen en el mundo entero.

Valoramos y queremos que todos los frenteamplistas que volvamos a valorar esta herramienta, que sigue siendo novedosa y original en toda América Latina.


II) ESTRUCTURA DE LA FUERZA POLÍTICA


La estructura de la Fuerza política debe volver a ser UNA HERRAMIENTA para hacer política, para cumplir con los objetivos mencionados antes y no solo para dirimir pequeños o grandes matices de opiniones o estrategias particulares.

Requiere ser fortalecida, aireada, democratizada, asumiendo plenamente esos desafíos, ante el conjunto de la población.

Algunos puntos deben formar parte esencial del proceso que requiere la transformación de esa herramienta, sin pensar que en ellos se agote una elaboración que es mucho más profunda:

a) Elección de las Presidencias de organismos nacionales y departamentales, en forma directa y oportunamente acordada.

b) Los Plenarios y Mesas Políticas nacionales y departamentales deben resultar integrados de forma proporcional a los votos obtenidos en las elecciones internas, en la participación de los agrupamientos políticos y las bases.

c) Ensayar la creación de organismos regionales en concordancia con la propuesta de democratización gubernamental a través de la descentralización nacional y departamental.

d) La democratización pasa también por generar espacios de discusión y participación entre los frenteamplistas que integran los distintos niveles de gobierno (Ejecutivo, Juntas Departamentales, Municipios) y la organización de la fuerza política. Debemos propiciar la creación de los mismos para una actuación permanente.

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